Qué necesitas para empezar
Basta con un rosario (o los dedos de una mano, si no tienes uno) y unos quince o veinte minutos. No hace falta estar en una iglesia: el rosario se reza igual en casa, caminando o antes de dormir.
Cada rosario físico tiene un crucifijo, seguido de una cuenta suelta, un grupo de tres cuentas, otra cuenta suelta, y luego cinco grupos de diez cuentas (las decenas), cada uno separado por una cuenta suelta. Esa forma física corresponde exactamente a la estructura de la oración.
Estructura completa del rosario
- Señal de la cruz, sobre el crucifijo.
- Credo, sosteniendo el crucifijo.
- Un Padre Nuestro, en la primera cuenta suelta.
- Tres Ave María, en el grupo de tres cuentas, tradicionalmente pidiendo aumento de fe, esperanza y caridad.
- Gloria, en la siguiente cuenta suelta.
- Cinco decenas: antes de cada una se anuncia el misterio correspondiente, se reza un Padre Nuestro, diez Ave María y un Gloria.
- Salve Regina, al terminar la quinta decena.
Algunas personas añaden la oración de Fátima («Oh Jesús mío...») después del Gloria de cada decena, y cierran con las letanías lauretanas. Ninguna de las dos es obligatoria para que el rosario sea válido.
Profundizar en la oración mariana
Si el rosario es parte de tu vida de oración, el paso siguiente suele ser la consagración a la Virgen. Los Heraldos del Evangelio ofrecen un curso gratuito de 33 días que la explica y la acompaña.
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Señal de la cruz
Padre Nuestro
Ave María
Gloria
Credo
La Salve Regina, con la que se cierra el rosario, tiene su texto completo y explicación en nuestra guía dedicada a esa oración.
Los cuatro misterios y sus días
El rosario clásico de quince misterios —gozosos, dolorosos y gloriosos— fue fijado en 1569 por el papa san Pío V, dominico, siguiendo una tradición que se remonta al siglo XV. En 2002, san Juan Pablo II añadió un cuarto grupo, los misterios luminosos, mediante la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, y reorganizó la distribución semanal para darles un día propio.
| Misterios | Día | Tema |
|---|---|---|
| Gozosos | Lunes y sábado | La infancia de Jesús y la vida oculta en Nazaret |
| Dolorosos | Martes y viernes | La Pasión de Cristo |
| Gloriosos | Miércoles y domingo | La Resurrección y lo que sigue |
| Luminosos | Jueves | La vida pública de Jesús |
Antes de 2002, los misterios gozosos se rezaban los lunes y los jueves. Juan Pablo II trasladó la segunda meditación semanal de los gozosos al sábado —día tradicionalmente mariano— para dejar libre el jueves y dar espacio a los nuevos misterios luminosos.
Misterios gozosos
La Anunciación · La Visitación a su prima Isabel · El Nacimiento de Jesús · La Presentación en el Templo · El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Misterios luminosos
El Bautismo de Jesús en el Jordán · Las bodas de Caná · El anuncio del Reino de Dios · La Transfiguración · La institución de la Eucaristía.
Misterios dolorosos
La Oración de Jesús en el huerto · La Flagelación · La Coronación de espinas · Jesús con la cruz a cuestas · La Crucifixión y muerte de Jesús.
Misterios gloriosos
La Resurrección · La Ascensión de Jesús al cielo · La Venida del Espíritu Santo · La Asunción de María · La Coronación de María como Reina.
Cómo se anuncia cada misterio
Antes de cada decena se dice en voz alta el nombre del misterio: por ejemplo, «Primer misterio gozoso: la Anunciación». Algunas comunidades añaden una breve cita bíblica o una frase de meditación antes de comenzar el Padre Nuestro de esa decena, pero basta con nombrar el misterio para que el rosario sea válido.
Rezado con calma, cada decena toma entre tres y cuatro minutos; el rosario completo, unos veinte minutos.