Aquí encontrarás el texto completo en latín y en español, el significado de sus invocaciones y en qué momentos la Iglesia la reza a lo largo del año.
El texto en latín
El texto latino es el original y sigue usándose en la liturgia. Está en dominio público desde hace siglos.
vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.
La traducción al español
Esta es la versión en castellano de uso litúrgico habitual:
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Origen e historia
La Salve Regina aparece en manuscritos del siglo XI. Su autoría se ha atribuido tradicionalmente a varios monjes medievales, sin que exista certeza histórica sobre quién la compuso.
Se difundió sobre todo a través de las órdenes monásticas, en particular los cistercienses y los dominicos, que la incorporaron al cierre de sus oficios. De ahí pasó al uso universal de la Iglesia.
Es una de las cuatro antífonas marianas finales del Oficio Divino, junto con el Alma Redemptoris Mater, el Ave Regina Caelorum y el Regina Caeli.
Qué significa cada invocación
«Reina y Madre de misericordia»
Las dos ideas centrales de la oración: la realeza de María y su papel maternal. No son títulos decorativos, sino el fundamento de por qué se acude a ella.
«Desterrados hijos de Eva»
Quien reza se sitúa en la condición de exiliado. La oración no parte del mérito propio sino del reconocimiento de una carencia.
«Este valle de lágrimas»
Una imagen bíblica, tomada del Salmo 84, que describe la vida presente como camino de paso hacia otra realidad.
«Muéstranos a Jesús»
El punto de llegada. Toda la oración desemboca aquí: lo que se pide a María es que conduzca a su Hijo. Es la misma lógica de toda la devoción mariana católica.
Cuándo se reza
- Al final del Rosario, después del último misterio.
- En Completas, la última hora del Oficio Divino, desde Pentecostés hasta el Adviento.
- En funerales y exequias de religiosos de varias órdenes.
- Tras la Misa, en algunas comunidades que conservan esa costumbre.
Fuera de esos momentos puede rezarse libremente, en cualquier ocasión.
La Salve es una puerta de entrada natural a la devoción mariana. Si quieres ir más allá del rezo puntual, la consagración a la Virgen María es el camino que la tradición católica propone para vivirla de forma continua.
Profundizar en la devoción mariana
Si rezas habitualmente la Salve, el paso siguiente suele ser la consagración a la Virgen. Los Heraldos del Evangelio ofrecen un curso gratuito de 33 días que la explica y la acompaña.
Ver el curso gratuito ›