Oración

Salve Regina: texto, traducción y significado

La Salve Regina es una de las cuatro antífonas marianas de la liturgia de la Iglesia y probablemente la oración a la Virgen más rezada después del Avemaría. Su texto latino se remonta al siglo XI y se reza al final del Rosario y en la última hora del Oficio Divino.

Por el Equipo Editorial de Formación Católica Online · Actualizado el 30 de agosto de 2026

Aquí encontrarás el texto completo en latín y en español, el significado de sus invocaciones y en qué momentos la Iglesia la reza a lo largo del año.

Índice de contenidos

El texto en latín

El texto latino es el original y sigue usándose en la liturgia. Está en dominio público desde hace siglos.

Salve, Regina, Mater misericordiae,
vita, dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

La traducción al español

Esta es la versión en castellano de uso litúrgico habitual:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Origen e historia

La Salve Regina aparece en manuscritos del siglo XI. Su autoría se ha atribuido tradicionalmente a varios monjes medievales, sin que exista certeza histórica sobre quién la compuso.

Se difundió sobre todo a través de las órdenes monásticas, en particular los cistercienses y los dominicos, que la incorporaron al cierre de sus oficios. De ahí pasó al uso universal de la Iglesia.

Es una de las cuatro antífonas marianas finales del Oficio Divino, junto con el Alma Redemptoris Mater, el Ave Regina Caelorum y el Regina Caeli.

Qué significa cada invocación

«Reina y Madre de misericordia»

Las dos ideas centrales de la oración: la realeza de María y su papel maternal. No son títulos decorativos, sino el fundamento de por qué se acude a ella.

«Desterrados hijos de Eva»

Quien reza se sitúa en la condición de exiliado. La oración no parte del mérito propio sino del reconocimiento de una carencia.

«Este valle de lágrimas»

Una imagen bíblica, tomada del Salmo 84, que describe la vida presente como camino de paso hacia otra realidad.

«Muéstranos a Jesús»

El punto de llegada. Toda la oración desemboca aquí: lo que se pide a María es que conduzca a su Hijo. Es la misma lógica de toda la devoción mariana católica.

Cuándo se reza

Fuera de esos momentos puede rezarse libremente, en cualquier ocasión.

La Salve es una puerta de entrada natural a la devoción mariana. Si quieres ir más allá del rezo puntual, la consagración a la Virgen María es el camino que la tradición católica propone para vivirla de forma continua.

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Preguntas frecuentes

¿Quién escribió la Salve Regina?
No se sabe con certeza. El texto aparece en manuscritos del siglo XI y se ha atribuido tradicionalmente a distintos monjes medievales, pero ninguna de esas atribuciones está históricamente confirmada.
¿Hay que rezarla en latín?
No. El latín es el texto original y se conserva en la liturgia, pero la Iglesia reza la Salve en todas las lenguas. Ambas versiones son válidas.
¿Por qué se reza al final del Rosario?
Es una costumbre consolidada que cierra el rezo poniendo la petición final en manos de María. No es obligatoria: el Rosario es válido sin ella.
¿Qué son las cuatro antífonas marianas?
Son cuatro oraciones que cierran la última hora del Oficio Divino, cada una asignada a un tiempo litúrgico: Alma Redemptoris Mater, Ave Regina Caelorum, Regina Caeli y Salve Regina.
¿La Salve es una oración de petición o de alabanza?
Las dos cosas. Comienza con títulos de alabanza a María y termina con una petición concreta: que interceda y muestre a Jesús.

Fuentes

Fuentes consultadas