Oración Mariana

Salve Regina: oración en español y latín

La Salve Regina es una de las oraciones marianas más antiguas y veneradas de la cristiandad. Encomendada al final del Rosario y en el oficio litúrgico de Completas, invoca a la Virgen María como Madre de misericordia y abogada nuestra.

Letra completa en español

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Por el Equipo Editorial de Formación Católica Online · Actualizado el 4 de octubre de 2026

La Salve Regina es la más solemne de las cuatro antífonas marianas mayores de la Iglesia Católica. A continuación dispones de la letra bilingüe comparada verso por verso, las pautas para su rezo diario, las ocasiones en que la liturgia la prescribe y su historia milenaria.

Índice de contenidos

La Salve en latín (Salve Regina)

El texto latino es el original eclesiástico oficial, transmitido intacto desde la Edad Media y conservado en el canto gregoriano. La siguiente tabla bilingüe presenta la correspondencia exacta verso por verso:

Latín (texto tradicional litúrgico) Español
Salve, Regina, Mater misericordiae, Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vita, dulcedo et spes nostra, salve. vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Eia ergo, advocata nostra, Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte. vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, Y después de este destierro,
nobis post hoc exsilium ostende. muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Tradicionalmente, tras cantar o rezar la Salve, se añade el siguiente diálogo responsorial:

Cómo rezar la Salve

La Salve se reza con espíritu de súplica confiada, reconociendo nuestra fragilidad terrenal y la poderosa intercesión de la Madre de Dios. Puede rezarse de pie o de rodillas:

¿Cuándo se reza la Salve?

La Iglesia Católica prescribe y recomienda el rezo de la Salve en momentos muy señalados de la vida de fe:

Origen de la Salve Regina

La Salve Regina nació en el siglo XI en el corazón de la vida monástica europea. La tradición de la Iglesia atribuye unánimemente su composición al beato Hermann de Reichenau (conocido como Hermann Contractus, 1013-1054), un monje benedictino alemán de la abadía de Reichenau que, pese a sufrir gravísimas parálisis físicas desde la infancia, descolló por su santidad, sabiduría astronómica y misticismo mariano.

Aunque fuentes históricas tempranas mencionaron también como posibles compiladores al obispo Adhemar de Monteil o a San Pedro de Mezonzo, el texto se consolidó como expresión universal de la piedad medieval. En el siglo XII, San Bernardo de Claraval popularizó la oración en toda la Orden del Císter y la tradición relata que, conmovido al escucharla en la catedral de Espira, añadió las célebres aclamaciones finales: «O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria».

Profundiza tu devoción a María

Rezar la Salve es un testimonio constante de amor filial a Nuestra Señora. Sin embargo, la tradición católica invita a dar un paso todavía más profundo: consagrar enteramente la propia vida a Jesucristo por medio de María, tal como enseñó San Luis María Grignion de Montfort.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la letra de la Salve?
La letra en español es: «Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!».
¿Cómo se dice la Salve en latín?
El texto tradicional en latín es: «Salve, Regina, Mater misericordiae, vita, dulcedo et spes nostra, salve. Ad te clamamus, exsules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria».
¿Cuándo se reza?
Se reza habitualmente al final del Santo Rosario (tras los misterios), en la liturgia de las horas al terminar Completas (desde el domingo de la Trinidad hasta el Adviento), en celebraciones y funerales de comunidades religiosas, y en cualquier momento de oración personal para pedir el amparo de la Virgen María.

Fuentes

Fuentes consultadas
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