Guía

Consagración a la Virgen María: qué es y cómo hacerla

Consagrarse a la Virgen María es entregarse enteramente a Jesucristo por medio de su Madre. No es una devoción paralela ni una alternativa a Cristo: es un camino hacia Él. La forma más difundida de hacerlo es el método de 33 días propuesto por San Luis María Grignion de Montfort en el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen.

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Por el Equipo Editorial de Formación Católica Online · Actualizado el 23 de agosto de 2026

En esta guía explicamos qué significa consagrarse, de dónde viene el método, cuáles son sus cuatro etapas, en qué fechas conviene hacer la consagración y qué se necesita para empezar. También puedes ver nuestra guía de oraciones católicas, con textos y devociones marianas relacionadas.

Contenido

Qué es la consagración a la Virgen María

La consagración mariana es un acto por el cual una persona se entrega libremente a la Santísima Virgen para que Ella la conduzca a Cristo. Montfort la describe como una renovación plena de las promesas del bautismo: lo que allí se prometió por medio de padrinos, aquí se ratifica personalmente y se pone en manos de María.

Conviene deshacer una confusión frecuente. La consagración no sustituye la adoración debida solo a Dios ni convierte a María en destinataria última del acto. La fórmula clásica es «a Jesús por María»: María es el camino, no el término. Esta distinción es la razón por la que la devoción ha sido aprobada y recomendada por la Iglesia durante siglos.

Tampoco es un compromiso jurídico ni un voto. No obliga bajo pecado, no requiere pertenecer a ninguna asociación y no exige autorización. Es un acto privado de piedad, aunque muchas parroquias y comunidades lo celebran en grupo.

El origen: San Luis María de Montfort

San Luis María Grignion de Montfort fue un sacerdote y misionero francés que vivió entre 1673 y 1716. Escribió el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, un texto que permaneció perdido durante más de un siglo y fue hallado en 1842. En él expone lo que llama el camino corto y seguro para unirse a Cristo.

El texto tuvo una influencia enorme en la piedad católica del siglo XX. San Juan Pablo II tomó su lema episcopal y papal — Totus tuus, «todo tuyo» — de una expresión de Montfort, y reconoció públicamente que la lectura del Tratado marcó su vida espiritual.

Quienes deseen abrazar esta devoción dedicarán doce días por lo menos a vaciarse del espíritu del mundo, contrario al de Jesucristo, y tres semanas a llenarse de Jesucristo por medio de la Santísima Virgen. San Luis María de Montfort, Tratado de la verdadera devoción, n. 227

De esa indicación nace la práctica de los 33 días. El número no aparece como tal en el Tratado: resulta de sumar los doce días preliminares y las tres semanas siguientes.

El método de los 33 días

El método es una preparación espiritual de treinta y tres días que culmina en el acto de consagración, hecho al día siguiente. Cada jornada tiene lecturas y oraciones propias, tomadas de la Escritura, de la Imitación de Cristo y del propio Tratado.

La lógica es de vaciamiento y llenado. Primero se retira lo que estorba; después se recibe lo que transforma. Por eso el orden importa: no se empieza contemplando a María, sino examinando la propia vida.

Montfort recomienda que la consagración se haga en una fiesta mariana. De ahí que el día de inicio no sea arbitrario: se cuenta hacia atrás desde la fiesta elegida.

Las cuatro etapas, día por día

Días 1 a 12

Vaciarse del espíritu del mundo

Doce días dedicados a reconocer y soltar aquello que aparta de Dios: los apegos, las prisas, los criterios que se absorben sin examinarlos. Es una etapa de penitencia y desprendimiento, no de meditación sobre María.

Días 13 a 19 · Primera semana

Conocimiento de sí mismo

Siete días de examen de conciencia y contrición. El objetivo es ver la propia miseria con verdad y sin desesperación, en espíritu de humildad. Sin este paso, la entrega posterior sería una idea bonita en lugar de un acto real.

Días 20 a 26 · Segunda semana

Conocimiento de la Santísima Virgen

Siete días para conocer a María: su papel en la historia de la salvación, sus virtudes, su vida interior. Montfort insiste en que no se ama lo que no se conoce, y que la entrega sin conocimiento se apaga pronto.

Días 27 a 33 · Tercera semana

Conocimiento de Jesucristo

Los últimos siete días vuelven al centro. Toda la preparación existe para llegar aquí: María conduce a su Hijo, y la consagración se hace a Cristo por medio de Ella.

Al día siguiente del día 33 se realiza la consagración. Lo habitual es confesarse, participar de la Misa, comulgar y recitar la fórmula.

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Calendario: cuándo empezar la preparación

La regla es simple: elige la fiesta mariana en la que quieres consagrarte y cuenta 33 días hacia atrás. El día 33 cae en la víspera y la consagración se hace en la fiesta.

Fiesta de la consagraciónFechaEmpezar el
Santa María, Madre de Dios1 de enero29 de noviembre
Presentación del Señor2 de febrero31 de diciembre
Nuestra Señora de Lourdes11 de febrero9 de enero
La Anunciación25 de marzo20 de febrero
Nuestra Señora de Fátima13 de mayo10 de abril
La Visitación31 de mayo28 de abril
Nuestra Señora del Carmen16 de julio13 de junio
La Asunción15 de agosto13 de julio
Natividad de la Virgen8 de septiembre6 de agosto
Nuestra Señora del Rosario7 de octubre4 de septiembre
Presentación de la Virgen21 de noviembre19 de octubre
Inmaculada Concepción8 de diciembre5 de noviembre
Nuestra Señora de Guadalupe12 de diciembre9 de noviembre

Las fechas de inicio se calculan restando 33 días a la fiesta, en año no bisiesto. Si eliges una advocación local que no aparece en la tabla, aplica la misma cuenta. Montfort recomendaba especialmente la Anunciación, por ser la fiesta de la Encarnación.

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La oración de consagración

Montfort dejó una fórmula breve, en latín, que resume toda la devoción y que San Juan Pablo II adoptó como lema:

Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. «Todo tuyo soy y todo lo mío es tuyo.»

Existe además una fórmula extensa, que el santo redactó para el acto solemne y que se recita después de comulgar. En ella la persona renuncia a Satanás y a sus obras, se consagra a Cristo como Sabiduría encarnada y entrega a María el cuerpo, el alma, los bienes interiores y exteriores y el valor de las propias buenas obras.

El texto completo, en traducción autorizada, está publicado por la Sociedad Grignion de Montfort y por los editores montfortianos. Enlazamos a esas ediciones en las fuentes, al final de esta página, para que puedas leerla e imprimirla en su versión íntegra.

Cómo consagrarse paso a paso

  1. Elige la fiesta mariana en la que quieres consagrarte y localiza en la tabla el día de inicio.
  2. Consigue el material de los 33 días: un libro de preparación, un curso guiado o la edición del Tratado con las lecturas diarias. Los Heraldos del Evangelio ofrecen un curso gratuito con lecciones diarias.
  3. Reserva un momento fijo cada día. Bastan quince o veinte minutos, pero conviene que sean siempre a la misma hora.
  4. Recorre las cuatro etapas sin saltarte los doce días preliminares, que suelen ser los que más cuesta sostener.
  5. Confiésate en los días previos a la consagración.
  6. El día de la fiesta, participa en la Misa y comulga. Después de la comunión, recita la fórmula de consagración.
  7. Renueva la consagración cada año, idealmente en la misma fecha. La consagración es válida hecha una sola vez, pero la renovación sostiene la devoción.

Si te interrumpes a mitad de camino, no hace falta empezar de cero por escrúpulo: retoma donde quedaste y ajusta la fecha final si es necesario.

Preguntas frecuentes

¿La consagración a María quita algo a Dios?
No. La consagración es a Jesucristo por medio de María. La adoración corresponde solo a Dios; a la Virgen se le rinde veneración. Montfort presenta a María como camino hacia Cristo, nunca como término del acto.
¿Se puede hacer sin sacerdote?
Sí. Es un acto privado de piedad y no requiere ministro ni autorización. Lo habitual es hacerlo después de comulgar en la Misa del día elegido, pero la fórmula puede recitarse en cualquier lugar.
¿Tienen que ser exactamente 33 días?
Es la forma recomendada, pero el propio método admite que el tiempo de preparación puede variar según las circunstancias personales. Lo esencial es recorrer las cuatro etapas con seriedad.
¿En qué se diferencia de la consagración al Inmaculado Corazón de María?
Comparten el mismo fondo y muchas veces se usan las mismas 33 jornadas. La consagración al Inmaculado Corazón se vincula sobre todo a las apariciones de Fátima y a la petición hecha allí, mientras que el método de Montfort tiene un origen anterior y una estructura propia.
¿Se puede consagrar a los hijos o a la familia?
Sí. Existe la práctica de consagrar a los hijos pequeños y de consagrar el hogar. En el caso de los hijos, los padres actúan en su nombre; cuando crezcan podrán ratificarlo personalmente.
¿Hay que pagar por hacer la preparación?
No. El Tratado está en el dominio público y existen materiales gratuitos. Los Heraldos del Evangelio ofrecen además un curso online guiado sin costo. Si después quieres seguir formándote con ellos, tienen una plataforma de cursos por suscripción con un catálogo más amplio.

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Fuentes

Fuentes consultadas