En esta guía explicamos qué significa consagrarse, de dónde viene el método, cuáles son sus cuatro etapas, en qué fechas conviene hacer la consagración y qué se necesita para empezar. También puedes ver nuestra guía de oraciones católicas, con textos y devociones marianas relacionadas.
Qué es la consagración a la Virgen María
La consagración mariana es un acto por el cual una persona se entrega libremente a la Santísima Virgen para que Ella la conduzca a Cristo. Montfort la describe como una renovación plena de las promesas del bautismo: lo que allí se prometió por medio de padrinos, aquí se ratifica personalmente y se pone en manos de María.
Conviene deshacer una confusión frecuente. La consagración no sustituye la adoración debida solo a Dios ni convierte a María en destinataria última del acto. La fórmula clásica es «a Jesús por María»: María es el camino, no el término. Esta distinción es la razón por la que la devoción ha sido aprobada y recomendada por la Iglesia durante siglos.
Tampoco es un compromiso jurídico ni un voto. No obliga bajo pecado, no requiere pertenecer a ninguna asociación y no exige autorización. Es un acto privado de piedad, aunque muchas parroquias y comunidades lo celebran en grupo.
El origen: San Luis María de Montfort
San Luis María Grignion de Montfort fue un sacerdote y misionero francés que vivió entre 1673 y 1716. Escribió el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, un texto que permaneció perdido durante más de un siglo y fue hallado en 1842. En él expone lo que llama el camino corto y seguro para unirse a Cristo.
El texto tuvo una influencia enorme en la piedad católica del siglo XX. San Juan Pablo II tomó su lema episcopal y papal — Totus tuus, «todo tuyo» — de una expresión de Montfort, y reconoció públicamente que la lectura del Tratado marcó su vida espiritual.
De esa indicación nace la práctica de los 33 días. El número no aparece como tal en el Tratado: resulta de sumar los doce días preliminares y las tres semanas siguientes.
El método de los 33 días
El método es una preparación espiritual de treinta y tres días que culmina en el acto de consagración, hecho al día siguiente. Cada jornada tiene lecturas y oraciones propias, tomadas de la Escritura, de la Imitación de Cristo y del propio Tratado.
La lógica es de vaciamiento y llenado. Primero se retira lo que estorba; después se recibe lo que transforma. Por eso el orden importa: no se empieza contemplando a María, sino examinando la propia vida.
Montfort recomienda que la consagración se haga en una fiesta mariana. De ahí que el día de inicio no sea arbitrario: se cuenta hacia atrás desde la fiesta elegida.
Las cuatro etapas, día por día
Vaciarse del espíritu del mundo
Doce días dedicados a reconocer y soltar aquello que aparta de Dios: los apegos, las prisas, los criterios que se absorben sin examinarlos. Es una etapa de penitencia y desprendimiento, no de meditación sobre María.
Conocimiento de sí mismo
Siete días de examen de conciencia y contrición. El objetivo es ver la propia miseria con verdad y sin desesperación, en espíritu de humildad. Sin este paso, la entrega posterior sería una idea bonita en lugar de un acto real.
Conocimiento de la Santísima Virgen
Siete días para conocer a María: su papel en la historia de la salvación, sus virtudes, su vida interior. Montfort insiste en que no se ama lo que no se conoce, y que la entrega sin conocimiento se apaga pronto.
Conocimiento de Jesucristo
Los últimos siete días vuelven al centro. Toda la preparación existe para llegar aquí: María conduce a su Hijo, y la consagración se hace a Cristo por medio de Ella.
Al día siguiente del día 33 se realiza la consagración. Lo habitual es confesarse, participar de la Misa, comulgar y recitar la fórmula.
El curso gratuito de consagración de los Heraldos del Evangelio
Los Heraldos del Evangelio ofrecen un curso online gratuito que acompaña los 33 días con lecciones diarias. Es la forma más sencilla de hacer la preparación con guía y sin costo.
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La regla es simple: elige la fiesta mariana en la que quieres consagrarte y cuenta 33 días hacia atrás. El día 33 cae en la víspera y la consagración se hace en la fiesta.
| Fiesta de la consagración | Fecha | Empezar el |
|---|---|---|
| Santa María, Madre de Dios | 1 de enero | 29 de noviembre |
| Presentación del Señor | 2 de febrero | 31 de diciembre |
| Nuestra Señora de Lourdes | 11 de febrero | 9 de enero |
| La Anunciación | 25 de marzo | 20 de febrero |
| Nuestra Señora de Fátima | 13 de mayo | 10 de abril |
| La Visitación | 31 de mayo | 28 de abril |
| Nuestra Señora del Carmen | 16 de julio | 13 de junio |
| La Asunción | 15 de agosto | 13 de julio |
| Natividad de la Virgen | 8 de septiembre | 6 de agosto |
| Nuestra Señora del Rosario | 7 de octubre | 4 de septiembre |
| Presentación de la Virgen | 21 de noviembre | 19 de octubre |
| Inmaculada Concepción | 8 de diciembre | 5 de noviembre |
| Nuestra Señora de Guadalupe | 12 de diciembre | 9 de noviembre |
Las fechas de inicio se calculan restando 33 días a la fiesta, en año no bisiesto. Si eliges una advocación local que no aparece en la tabla, aplica la misma cuenta. Montfort recomendaba especialmente la Anunciación, por ser la fiesta de la Encarnación.
Ya elegiste tu fecha
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Empezar el curso gratuito ›La oración de consagración
Montfort dejó una fórmula breve, en latín, que resume toda la devoción y que San Juan Pablo II adoptó como lema:
Existe además una fórmula extensa, que el santo redactó para el acto solemne y que se recita después de comulgar. En ella la persona renuncia a Satanás y a sus obras, se consagra a Cristo como Sabiduría encarnada y entrega a María el cuerpo, el alma, los bienes interiores y exteriores y el valor de las propias buenas obras.
El texto completo, en traducción autorizada, está publicado por la Sociedad Grignion de Montfort y por los editores montfortianos. Enlazamos a esas ediciones en las fuentes, al final de esta página, para que puedas leerla e imprimirla en su versión íntegra.
Cómo consagrarse paso a paso
- Elige la fiesta mariana en la que quieres consagrarte y localiza en la tabla el día de inicio.
- Consigue el material de los 33 días: un libro de preparación, un curso guiado o la edición del Tratado con las lecturas diarias. Los Heraldos del Evangelio ofrecen un curso gratuito con lecciones diarias.
- Reserva un momento fijo cada día. Bastan quince o veinte minutos, pero conviene que sean siempre a la misma hora.
- Recorre las cuatro etapas sin saltarte los doce días preliminares, que suelen ser los que más cuesta sostener.
- Confiésate en los días previos a la consagración.
- El día de la fiesta, participa en la Misa y comulga. Después de la comunión, recita la fórmula de consagración.
- Renueva la consagración cada año, idealmente en la misma fecha. La consagración es válida hecha una sola vez, pero la renovación sostiene la devoción.
Si te interrumpes a mitad de camino, no hace falta empezar de cero por escrúpulo: retoma donde quedaste y ajusta la fecha final si es necesario.
Preguntas frecuentes
¿La consagración a María quita algo a Dios?
¿Se puede hacer sin sacerdote?
¿Tienen que ser exactamente 33 días?
¿En qué se diferencia de la consagración al Inmaculado Corazón de María?
¿Se puede consagrar a los hijos o a la familia?
¿Hay que pagar por hacer la preparación?
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