En esta guía explicamos de dónde viene esta devoción, qué consagraciones ha hecho la Iglesia a lo largo del tiempo, en qué se diferencia de la consagración de 33 días de Montfort, y cómo hacerla de forma personal.
Qué es la consagración al Inmaculado Corazón
La consagración al Inmaculado Corazón de María es un acto por el cual una persona, una familia, una nación o el mundo entero se entrega a la protección y guía de la Virgen, bajo la advocación específica de su Corazón Inmaculado. No es una devoción distinta de la consagración mariana en general: es una forma particular de vivirla, centrada en el pedido que la Virgen hizo en Fátima.
El corazón, en el lenguaje bíblico y litúrgico, representa el centro de la persona: su amor, su voluntad, su interioridad. Consagrarse al Corazón de María es pedir que ese amor conduzca al propio.
El origen: las apariciones de Fátima
El 13 de julio de 1917, en la tercera aparición a los tres pastorcitos de Fátima, la Virgen pidió que se estableciera en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón, con la promesa de que a través de él Dios traería la paz.
En 1925, en una nueva aparición en Pontevedra, España, pidió a Lucía dos Santos — ya religiosa — la práctica de los cinco primeros sábados de reparación. Y en 1929, en Tuy, indicó que había llegado el momento de que el Papa hiciera la consagración en unión con todos los obispos del mundo.
Las consagraciones papales
A lo largo del siglo XX y XXI, varios papas realizaron actos solemnes de consagración siguiendo ese pedido:
| Año | Papa | Acto |
|---|---|---|
| 1942 | Pío XII | Consagración del mundo entero, por radio, coincidiendo con el 25º aniversario de las apariciones |
| 1952 | Pío XII | Consagración específica de Rusia, mediante la carta apostólica Sacro vergente anno |
| 1964 | Pablo VI | Renovación de la consagración durante el Concilio Vaticano II |
| 1981 y 1982 | Juan Pablo II | Actos de encomienda tras el atentado sufrido en mayo de 1981 |
| 1984 | Juan Pablo II | Consagración solemne del mundo, en la Plaza de San Pedro, en unión con los obispos |
| 2022 | Francisco | Consagración de Rusia y Ucrania, el 25 de marzo, fiesta de la Anunciación |
En el año 2000, la Santa Sede confirmó que Sor Lucía había reconocido personalmente que el acto de 1984 correspondía a lo que la Virgen había pedido en Fátima.
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Es una pregunta frecuente, porque en la práctica ambas devociones se entrelazan. La consagración de 33 días según el método de San Luis María de Montfort tiene un origen anterior, del siglo XVIII, y una estructura de preparación propia dividida en cuatro etapas. La consagración al Inmaculado Corazón nace en el siglo XX, a partir de un pedido concreto hecho en Fátima, y no exige un método de preparación fijo.
En la práctica, muchas personas usan la preparación de 33 días de Montfort como camino para llegar al acto de consagración al Inmaculado Corazón. No son devociones opuestas: la segunda puede ser el punto de llegada de la primera.
Los cinco primeros sábados
Junto con la consagración, Fátima dejó una práctica de reparación: los cinco primeros sábados de meses consecutivos, con cuatro condiciones: confesarse, comulgar, rezar un rosario y acompañar meditativamente a la Virgen durante quince minutos, meditando los misterios del rosario.
No es un requisito para consagrarse, pero suele recomendarse como forma de vivir la devoción de manera continua, más allá del acto puntual de la consagración.
Cómo hacer la consagración personal
- No hace falta esperar una fecha especial, aunque muchos eligen el 13 de mayo o el 13 de octubre, aniversarios de las apariciones, o el sábado siguiente al Sagrado Corazón de Jesús, fecha litúrgica del Inmaculado Corazón.
- Puede hacerse de forma privada, con una oración de consagración, o en el marco de la Misa, después de la comunión.
- Conviene ir acompañada de confesión reciente, como disposición del corazón.
- Existen oraciones de consagración compuestas por distintos papas, entre ellas la de Juan Pablo II, usada en los actos de 1982 y 1984. El texto completo está disponible en fuentes oficiales del Vaticano, enlazadas al final de esta página.
- Se puede renovar cada año, de forma personal o junto con la propia familia.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que consagrarse a la Virgen María?
¿Hace falta un sacerdote para consagrarse?
¿Qué relación tiene con el rosario?
¿Las consagraciones papales sustituyen la consagración personal?
¿Hay un curso o guía gratuita para prepararse?
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