En esta guía explicamos qué es exactamente la tilma, qué dice el relato de las apariciones, dónde se conserva hoy y qué se ha afirmado y discutido sobre su estudio.
Qué es una tilma
La tilma, o tilmatli en náhuatl, era una prenda de uso común entre los hombres del pueblo en el México prehispánico: una capa rectangular que se anudaba al hombro y servía a la vez de manto y de bolsa para transportar cosas.
La de Juan Diego está tejida con fibra vegetal, del tipo que se usaba habitualmente para la ropa de la gente común, no con algodón fino, reservado a las clases altas. Mide algo más de un metro y medio de alto.
El relato de las apariciones
El relato tradicional, recogido en el Nican Mopohua, un texto escrito en náhuatl en el siglo XVI, narra que en diciembre de 1531 la Virgen se apareció varias veces a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un indígena converso, en el cerro del Tepeyac.
Según ese relato, la Virgen le pidió que solicitara al obispo la construcción de un templo en ese lugar. Ante la petición de una señal, le indicó que recogiera flores en la cima del cerro, algo insólito en diciembre. Juan Diego las llevó envueltas en su tilma y, al abrirla ante el obispo, apareció la imagen.
La imagen y sus elementos
La figura representa a una mujer joven, de rasgos mestizos, con las manos juntas y la mirada baja. Varios de sus elementos han sido leídos tradicionalmente como signos comprensibles para la cultura náhuatl del momento:
- El manto azul verdoso con estrellas, color asociado en esa cultura a la realeza.
- El cinto negro alto en la cintura, que en el código indígena señalaba a una mujer encinta.
- El sol detrás de la figura y la luna bajo sus pies, imágenes que remiten al capítulo 12 del Apocalipsis.
- La flor de cuatro pétalos sobre el vientre, símbolo náhuatl de plenitud.
Esta lectura simbólica es la interpretación tradicional difundida por la propia devoción guadalupana, no una conclusión de investigación independiente.
Dónde se conserva hoy
La tilma se expone en la Basílica de Santa María de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, al norte de Ciudad de México. El templo actual fue inaugurado en 1976, tras el deterioro estructural de la basílica antigua, que sigue en pie junto a la nueva.
La imagen está colocada sobre el altar mayor, protegida por un cristal, y por debajo pasan cintas transportadoras que permiten el flujo continuo de visitantes sin detener el paso.
Es el santuario mariano más visitado del mundo, con afluencia máxima el 12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.
Qué se ha dicho sobre su estudio
Sobre la tilma circulan numerosas afirmaciones relativas a su conservación, a la composición de los pigmentos y a supuestas imágenes reflejadas en los ojos de la figura. Conviene tratar este punto con cuidado.
La imagen ha sido examinada en distintos momentos por encargo de la propia Basílica, y algunos de esos análisis han sido publicados y otros no. Las conclusiones que circulan popularmente no siempre proceden de estudios verificables, y varias han sido cuestionadas por investigadores.
Por esa razón no reproducimos aquí cifras, resultados ni conclusiones técnicas: quien quiera profundizar debe acudir a las publicaciones originales y valorar por sí mismo la solidez de cada una. Lo que sí es un hecho comprobable es la antigüedad documentada del culto y su enorme peso en la religiosidad de México y de toda América Latina.
La devoción guadalupana es una de las formas más extendidas de piedad mariana en el mundo hispano. Si quieres conocer cómo la tradición católica propone vivirla de manera continua, puedes leer nuestra guía sobre la consagración a la Virgen María, o ver la oración que Juan Pablo II le dirigió en su visita a la Basílica.
La devoción guadalupana y la consagración mariana
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